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14 Jul 2014 / Fundación CIEN

Una respuesta automática del sistema nervioso impide la presencia de síntomas en el inicio del alzhéimer

La presencia del péptido beta-amiloide y la acumulación de la forma hiperfosforilada de la proteína tau son dos de las características conocidas de la neurodegeneración que provoca la enfermedad de Alzheimer (EA), aunque el mecanismo de la interacción entre ambos compuestos (péptido amiloide y tau) era hasta el momento desconocido.

Una investigación conjunta de investigadores pertenecientes al Centro de Biología Molecular de Madrid, el Instituto de Investigación Biomédica del Hospital de Bellvitge (IDIBELL), el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) y CIBERNED, describe ahora la relación entre el péptido beta-amiloide en su forma oligomérica (ADDLs), la fosforilación de tau y la proteína celular priónica PRPc, también presente en el cerebro de pacientes con alzhéimer y que funciona como receptor de los ADDLs.

Concretamente, la investigación sugiere que la proteína priónica PRPc actúa como elemento protector ante la neurodegeneración, regulando negativamente la hiperfosforilación de tau en el inicio de la enfermedad.

Las pruebas realizadas en modelos animales y cerebros humanos afectados por EA muestran que en la primera fase de la enfermedad, conocida como preclínica por la ausencia de síntomas visibles, los niveles neuronales de PRPc son más elevados que los de la proteína tau fosforilada y del péptido beta-amiloide, y a medida que estos niveles de PRPc disminuyen, se invierte esta relación y comienza la formación de ovillos neurofibrilares que  participan en el deterioro cognitivo observado en pacientes de alzhéimer. Además, se ha observado que en los casos en que PRPc no está presente por regulación a la baja aguda en cultivos neuronales, la hiperfosforilación de tau se dispara en presencia de ADDLs.

Es por esto que esta sobreexpresión de PRPc puede interpretarse, según José Antonio del Río, investigador principal del grupo de Neurobiotecnología Molecular y Celular del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), e IP de CIBERNED, como  “una respuesta protectora del sistema nervioso en un intento de reprimir el avance de la misma”, y posiblemente ayudaría a explicar por qué “los pacientes de alzhéimer no muestran déficits cognitivos severos hasta los estadios avanzados de la enfermedad”. De hecho, “la aparición del déficit se correlaciona con la bajada de la expresión de PrPc y el incremento de la fosforilación de tau”.

Tal y como explica Del Rio “aunque en estudios anteriores ya se había investigado sobre los niveles de PRPc en estadios avanzados de la enfermedad, la presente investigación supone un avance porque muestra e interpreta la razón de ser del incremento de la proteína PRPc en los primeros estadios asintomáticos de la misma, su efecto neuroprotector y cómo estos niveles de PRPc van disminuyendo a medida que avanza la enfermedad”. Por todo ello, y teniendo en cuenta el limitado escenario actual de intervención farmacológica en la enfermedad de Alzheimer, el esclarecimiento de  nuevos mecanismos implicados en el desarrollo y evolución de la enfermedad puede abrir nuevas vías de prevención.