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27 Abr 2015 / Fundación CIEN

Criterios diagnósticos actuales del deterioro cognitivo leve

Olvido senil benigno, olvido senil maligno, deterioro de memoria asociado a la edad, síndrome amnésico… son algunos de los términos que se han utilizado para denominar el deterioro cognitivo leve (DCL), comentó la Dra. Herminia Peraita, Catedrática de Psicología de la UNED y codirectora del el V curso de formación multidisciplinar en demencias neurodegenerativas, organizado por la Fundación CIEN, CIBERNED y la UNED.

En su ponencia “Criterios diagnósticos actuales del deterioro cognitivo leve”, la Dra. Peraita, confirmó que el número de términos y la abundante nomenclatura con la que actualmente, y en un pasado más o menos reciente, se ha denominado la cantidad de síndromes relativos al deterioro cognitivo, con o sin demencia, es de tal calibre, que el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 (quinta edición) ha considerado oportuno designar, en su última edición, un término “paraguas” que recoja la mayoría de ellos, además de suponer un nuevo marco para el diagnóstico formal de las enfermedades neurodegenerativas. Este término ha sido Neurocognitive disorders y en él ha trabajado hasta llegar a un acuerdo el Neurocognitive Work Group o grupo de consenso.

Este nuevo concepto incluye 3 grandes síndromes:

  • El delirium
  • El trastorno neurocognitivo mayor (término alternativo a demencia, debido a la connotación peyorativa y estigmatizante que conllevaba)
  • El trastorno neurocognitivo leve

La diferencia entre estos dos últimos grupos consisten en que la persona afectada tenga o no la independencia funcional preservada en las actividades de la vida diaria.

En todas las denominaciones hay una constante, el término cognición. Pero ¿qué es exactamente?

El término cognición está presente en muchas enfermedades psiquiátricas – esquizofrenia, depresión… pero no es su rasgo definitorio. Sin embargo sí lo es en la enfermedad de Alzheimer. En esta patología, los trastornos y déficits son adquiridos, no neuroevolutivos desde el nacimiento y se deben al deterioro en los sustratos neurales.

Para la evaluación cognitiva, el DSM-5 clasifica las funciones o dominios cognitivos en:

  • La atención compleja (atención, velocidad de procesamiento)
  • La función ejecutiva (planificación, toma de decisiones, corrección de los errores, flexibilidad, modificación de hábitos)
  • El aprendizaje y la memoria (reciente e inmediata)
  • Función perceptual y motora (construcción, percepción visual)
  • Lenguaje
  • La cognición social (regulación del comportamiento y de las emociones) este ámbito cognitivo se introduce por primera vez en la definición.

En el trastorno neurocognitivo menor, los déficits cognitivos no han de interferir en la capacidad de autonomía de la persona afectada para realizar las actividades funcionales de la vida diaria, como las complejas instrumentales del día a día o aquellas tareas que precisan de un gran esfuerzo por la necesidad de realizar estrategias compensatorias para conseguir el objetivo. Si no es así, hablaríamos ya de un trastorno neurocognitivo mayor.

En cualquier caso, los déficits cognitivos no deben suceder exclusivamente en el contexto de delirium ni ser explicados por otro trastorno mental.

Además es necesario especificar si el trastorno cursa o no con alteración significativa del comportamiento, detallando cuál es si se presenta (síntomas psicóticos, trastorno del estado de ánimo, agitación, apatía…). Siempre se deberá hacer mención a la gravedad del trastorno neurocognitivo; será leve si las dificultades son exclusivamente para las actividades instrumentales de la vida diaria, moderado si las dificultades también incluyen las actividades diarias básicas (alimentarse, vestirse…) y grave cuando la persona sea totalmente dependiente.

Otro aspecto relevante a la hora de realizar el diagnóstico es especificar la posible causa orgánica del proceso, cuando sospechamos que aquella persona presenta alguna enfermedad (enfermedad de Alzheimer, degeneración lobar frontotemporal, enfermedad por cuerpos de Lewy, enfermedad vascular, lesión cerebral traumática, consumo de sustancias/medicamentos, infección por VIH, enfermedades priónicas, enfermedad de Parkinson, enfermedad de Huntington, otras condiciones médicas) o bien su etiología es múltiple o no está bien especificada.