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30 Mar 2015 / Fundación CIEN

Cambiando de hábitos se podrían prevenir muchos casos de alzhéimer

Hay factores de riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer que son potencialmente modificables, como la diabetes, la hipertensión y la obesidad en la etapa media de la vida, fumar, la depresión, la inactividad física o el nivel educativo bajo.

Estos 7 factores contribuyeron a casi la mitad de los casos de enfermedad de Alzheimer. Cuidando la dieta, realizando ejercicio moderado, dejando de fumar y realizando un seguimiento con el médico de cabecera para controlar la hipertensión, la diabetes o la obesidad se lograría prevenir muchos casos de alzhéimer. Según la Dra. Meritxell Valentí, neuróloga de la Unidad de Investigación del Proyecto Alzheimer Fundación CIEN-Fundación Reina Sofía (UIPA), si se redujese entre un 10% y un 25% estos factores de riesgo, se podrían prevenir potencialmente de 1 a 3 millones de casos en todo el mundo.

Se ha observado que la dieta mediterránea se asocia a un menor riesgo de Enfermedad de Alzheimer y que una dieta rica en grasas saturadas y pobre en vegetales se asocia a un mayor riesgo.

Para disminuir el riesgo de demencia, existe consenso en recomendar un mayor consumo de pescado (omega 3 y 6), aceite vegetal, vegetales perecederos y fruta con bajo índice glucémico, menor consumo de alimentos con azúcares añadidos…

Si nos centramos en los estudios realizados para determinar la asociación entre los siete factores de riesgo potencialmente modificables y la enfermedad de Alzheimer hay que destacar:

La diabetes mellitus: Un metanálisis identificó 8 estudios prospectivos basados en la población: 2 estudios encontraron un aumento estadísticamente significativo del riesgo de enfermedad de Alzheimer en personas con diabetes, en cambio 5 estudios no lo hallaron. Se estima que un 2% (825.000) de los casos de alzhéimer son atribuibles a diabetes. Si la prevalencia de diabetes disminuyese en un 10% se podrían prevenir unos 80.000 casos de enfermedad de Alzheimer y si disminuyese un 25% se prevendrían unos 200.000 casos.

La hipertensión arterial: La evidencia de los estudios epidemiológicos nos indica que la hipertensión de la mitad de la vida, pero no la de última etapa de la vida, se asocia con un riesgo incrementado de enfermedad de Alzheimer y demencia: Se estima que un 5% (1.700.000) de los casos de enfermedad de Alzheimer son atribuibles a hipertensión arterial en la etapa media de la vida. Si la prevalencia de la hipertensión durante la etapa media de la vida disminuyese en un 10%, se podría prevenir unos 160.000 casos de alzhéimer y si disminuyese un 25%, serían unos 400.000 casos.

La obesidad: Se estima que un 2% (677.000) de los casos de enfermedad de Alzheimer son atribuibles a la obesidad en la etapa media de la vida. Si la prevalencia disminuyese un 10% se podría prevenir unos 66.000 casos y si disminuyese un 25%, serían unos 166.000 casos. La asociación de la enfermedad de Alzheimer y peso cambia a lo largo de la vida, de hecho en la última etapa presentar obesidad se asocia a una disminución del riesgo de demencia y presentar un peso por debajo de lo normal se asocia a un aumento del riesgo. En la etapa media de la vida, la obesidad se asocia a un aumento del riesgo de demencia. También algunos estudios han observado una disminución del peso hasta 10 años antes del inicio de los síntomas, si bien otros estudios han observado lo contrario.

La depresión: Más de un 10% de los casos de enfermedad de Alzheimer podrían ser atribuidos a depresión. Si la prevalencia de la depresión disminuyese un 10% se podrían prevenir unos 325.000 casos y si disminuyese un 25% serían unos 826.000 casos.

La inactividad física: En varios estudios que comparaban grupos con mayor y menor actividad física, aproximadamente un 13% de casos podrían ser atribuidos a inactividad física, este factor de riesgo en el que si se disminuyese un 10% su prevalencia se podrían prevenir unos 380.000 casos y si disminuyese un 25% se podrían prevenir un millón de casos.

El 14% de los casos de Alzheimer podrían ser atribuidos al hábito tabáquico. Si la prevalencia del tabaquismo se disminuyese un 10% se podrían prevenir unos 400.000 casos y si disminuyese un 25% serían un millón de casos.