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11 Mar 2013 / Fundación CIEN

Reserva cognitiva: ¿por qué a unas personas les afecta más su patología cerebral que a otras?

¿Por qué un mismo daño o patología cerebral puede presentar manifestaciones clínicas distintas en diferentes personas?  El nivel de funcionamiento cognitivo de los pacientes que sufren algún tipo de demencia, Alzheimer o daño cerebral traumático puede ser muy distinto aun en casos muy similares.

Yaakov Stern, director del departamento de neurología de Cognitive Neuroscience Division de la Universidad de Columbia analizó en profundidad el concepto de “reserva cognitiva”, que podría explicar de este comportamiento tan distinto según la persona y explica como el cerebro emplea procesos cognitivos pre-existentes para afrontar el daño que ha sufrido.

Hay dos tipos de “reserva” para explicar el diferente funcionamiento y recuperación de pacientes con alguna patología o daño cerebral. Una sería la “reserva cerebral” o “reserva pasiva”,  donde aquellos con un cerebro más grande, con más neuronas o más sinapsis serían más resistentes al daño… porque contarían con una mayor porción de su cerebro aún funcionando adecuadamente tras el problema, patología o lesión cerebral.

El segundo tipo de reserva  de la que trata Stern es la “reserva cognitiva”. Donde  las diferentes consecuencias de las personas respecto al daño cerebral tienen que ver con diferencias en los procesos o redes neuronales que subyacen en la ejecución de tareas cognitivas o funcionales. El diferente resultado  se debería cómo funcionaba el cerebro antes de la lesión.

Según el modelo de “reserva cognitiva” el cerebro intentaría afrontar activamente el daño producido,  empleando procesos cognitivos pre-existentes o poniendo en marcha procesos compensatorios.

¿Cómo se consigue una mayor reserva cognitiva? Entrenando nuestras funciones cognitivas. Basándose en datos de investigaciones epidemiológicas, Stern señala que aspectos como el mayor cociente intelectual, nivel educativo y cultural, el desempeño profesional o incluso el nivel socio-económico estarían relacionados con el menor riesgo de desarrollar alguna demencia y con un declinar más lento de algunas funciones cognitivas durante el envejecimiento. Pero aún más, se ha encontrado que entre aquellas personas que participan en actividades de ocio de tipo intelectual o social el riesgo de desarrollar una demencia llegaba a ser un 38% menor. Es decir, que una vida intelectual y socialmente activa funcionaría como un factor protector frente al deterioro cognitivo.

El modelo de Stern también explica como en personas con una mayor “reserva cognitiva”, muchas veces el declive es mayor y más rápido. En realidad, una persona con Alzheimer que tiene una alta reserva cognitiva no mostrará signos de deterioro hasta que la enfermedad esté más avanzada, por tanto se retrasa el punto de inflexión. También, sugiere Stern, es posible que llegado cierto punto en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, ésta conlleve un desenlace inevitable independientemente del nivel de “reserva cognitiva”. En cualquier caso, en aquellos con mayor reserva, el punto de inflexión se encontraría más cerca del punto en que se produce la pérdida completa de funcionamiento cognitivo.

El modelo de la “reserva cognitiva” puede explicar las diferencias individuales en el desarrollo y consecuencias de la patología y el daño cerebral. Además ofrece una interesante vía para la prevención, o al menos para el retraso del declive cognitivo, como es el uso y entrenamiento de las funciones cognitivas. Y nos ayuda a entender mejor la evolución de enfermedades como el Alzheimer una vez que sus síntomas se hacen manifiestos. No obstante, como el propio Stern (2009) señala, aún quedan muchas cuestiones por resolver. Entre ellas, quizá la más inmediata sea la de conocer mejor el sustrato neurobiológico de la “reserva cognitiva” y determinar si se puede hablar de una reserva generalizada o ésta es más bien específica para cada tipo de tarea.

Fuente: Artículo de Yaakov Stern “Reserva Cognitiva»

4 Comentarios

  1. Luís / 11 Mar 2013

    Muchas gracias, parece que está claro que tenemos que intensificar en la medida en que podamos nuestros «ejercicios cognitivos», y para ello será muy importante la divulgación.

  2. Fundación CIEN / 11 Mar 2013

    Efectivamente Luis, aunque como puedes ver en el gráfico, al final el Alzheimer ataca también a las personas con una gran reserva cognitiva, se retrasan mucho los síntomas de la enfermedad, por lo que como bien dices es muy importante divulgarlo, porque se ve claramente lo importante que es mantener se activo física, mental y socialmente. No es tan difícil, se pueden realizar ejercicios cognitivos pero también jugar a las cartas, al dominó al ajedrez, aprender un idioma, hacer pasatiempos, acudir a talleres…

  3. Lourdes Sainz / 13 Mar 2013

    Me ha gustado mucho el artículo. Aunque es una contradicción, pues al aparecer los síntomas del deterioro neuronal más tarde, cuando éstos aparecen, el daño cerebral está muy avanzado. El problema, para mí, es que ya no puedas decidir cuando la enfermedad va avanzando. Mi padre tiene la enfermedad y sé de lo que hablo.

  4. Fundación CIEN / 13 Mar 2013

    Lourdes nos alegra que te haya gustado el artículo. Tienes razón en la contradicción que planteas, las personas con reserva cogntiva sufren un deterioro mucho más rápido, pero piensa que han podido disfrutar de unos años de vida normal, sin tener que ir perdiendo poco a poco esas habilidades. Seguimos investigando para lograr retrasar o mejor aún curar esta enfermedad, mientras, la neurodegeneración es inevitable.

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