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8 Ago 2012 / Fundación CIEN

La somnolencia durante el día puede deberse a una menor actividad mental

Una excesiva somnolencia durante el día puede ser un síntoma temprano del declive cognitivo, “los problemas de sueño en las personas mayores deberían ser adecuadamente analizados”, según la doctora Claudine Berr que trabaja con un grupo de científicos franceses pertenecientes al Inserm, el Instituto Nacional de Salud e Investigación Científica.

Los resultados de la investigación fueron presentados en la Conferencia de la Asociación Internacional del Alzheimer del 16 de julio celebrada en Vancouver.

El estudio fue realizado a partir de una muestra de 4.894 personas mayores de sesenta y cinco años. Los investigadores compararon los datos tomados en el pasado por el Three-City Study con una muestra tomada años más tarde. Y aunque el 63,5% de ellos manifestaron tener dificultades para mantenerse dormidos, los científicos descubrieron que esto no tenía ninguna relación con el declive cognitivo. Se trata, señala el estudio, de algo natural en todas las personas que pertenecen a la Tercera Edad. Por el contrario, el 17,9% de ancianos que manifestaron tener sueño durante el día eran al mismo tiempo los que presentaban un mayor deterioro cognitivo, lo que ha llevado a los científicos a pensar que puede existir una relación directa.

No se trata del único estudio presentado esta semana en la ciudad canadiense en lo referente a los trastornos del sueño. El grupo español de CIBERNED de Enric Canela publicó recientemente la nueva función de la dopamina para la regulación del sueño y un grupo de investigadores del Hospital de Mujeres de Boston también publicó que el déficit y el exceso de sueño se encuentran vinculados con una menor capacidad mental. A partir de una muestra de 15.000 participantes que superaban los 70 años, cuyas evoluciones fueron analizadas año tras año desde 1995, los científicos llegaron a la conclusión de que los que dormían cinco horas o menos al día sufrían más disfunciones cognitivas que las que lo hacían durante siete horas y que también aquellos que dormían nueve horas o más, sufrían los mismos problemas que el grupo anterior.

La doctora Elizabeth Devore señaló en la conferencia que “las implicaciones de nuestros descubrimientos para la salud pública son importantes, ya que pueden conducir a identificar estrategias basadas en ritmos biológicos y de sueño que ayuden a reducir el riesgo de Alzheimer y las discapacidades mentales”.